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Las enfermedades transmitidas por los alimentos (ETA) son uno de los problemas de salud pública que se presentan con más frecuencia en la vida cotidiana de la población.

Los peligros causales de las ETA, pueden provenir de las diferentes etapas que existen a lo largo de la cadena alimentaria (desde la producción primaria hasta la mesa). Independientemente del origen de la contaminación, una vez que este alimento llega al consumidor puede ocurrir un impacto en la salud pública1

Lavarse las manos con agua y jabón es la intervención de salud más simple y más económica que salva vidas. El lavado de manos con agua y jabón interrumpe la cadena de transmisión de enfermedades como la diarrea.

En la vida diaria existen cuatro momentos claves en los cuales el lavado de manos con agua y jabón es vital2

Sin importar la manera como el agua llegue a las viviendas, es importante asegurarse que no esté contaminada, almacenarla y manipularla de manera higiénica y además contar con los espacios y artefactos sanitarios mínimos que permitan las prácticas higiénicas personales y familiares3

La diarrea suele ser un síntoma de una infección del tracto digestivo, que puede estar ocasionada por diversos organismos bacterias, virus o parásitos. La infección se transmite por alimentos o agua de consumo contaminados, o bien de una persona a otra como resultado de una higiene deficiente.1

Todas las niñas y los niños deben cumplir el esquema completo de vacunación. La protección temprana es definitiva, especialmente en los dos primeros años de vida. También es esencial que las mujeres embarazadas estén vacunadas contra el tétanos, para proteger su salud y la del recién nacido.

Pese a los avances de los últimos años en materia de inmunización infantil, casi 24 millones de niños –prácticamente un 20% de los niños que nacen todos los años– dejaron de recibir, en 2008, las vacunas indispensable durante el primer año de vida1